Mildred Largaespada

Posts Tagged ‘Día de lucha contra la violencia’

Cinco tuits sobre el acoso a las mujeres

In Centroamérica, Comunicación, Educación, España, Feminismo, Mujeres, Política on 11 septiembre, 2014 at 8:32 pm

 

 

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Volverte como el fuego

In Arte, Comunicación, Educación, Feminismo, Mujeres on 25 noviembre, 2012 at 2:24 am
Hermoso cartel de Diseño Social.org

Hermoso cartel de Diseño Social.org

El título del post viene de una estrofa de la canción de Bebe, titulada Malo, que dice así:

 Voy a volverme como el fuego,

voy a quemar tu puño de acero,

y del morao de mi mejilla saldrá

el valor pa cobrarme las heridas

La canción cuenta la historia de una mujer que está sufriendo agresiones por parte de su pareja y de cómo ella “despierta” –se vuelve como el fuego- y consigue salir de esa violencia. ¿Cómo es que algunas mujeres se liberan de sus agresores? Ocurre de distintas maneras, cada mujer tiene su propio camino secreto e íntimo para “despertar”.

Son varias las mujeres que han sufrido violencia por parte de sus parejas que me han dicho que “despertaron” cuando vieron un afiche, póster, mensaje en la pared o cartel en el que leyeron que lo que estaban viviendo “no era bueno”, “no era normal”. Lee el resto de esta entrada »

Chat con una mujer valiente

In Centroamérica, Educación, Feminismo, Maternidad, Música, Migración, Mujeres, Periodismo, Política on 8 diciembre, 2011 at 8:49 am

Por Mildred Largaespada

― Hola ―Así escribió Luchi, un día, por el chat, muy de mañana. ―Hey, qué pasó mujer― escribí, contenta de recibir su mensaje, teníamos rato de no chatear. Nos contactamos cuando vine a vivir a El Salvador, antes ella había vivido en Nicaragua, con su familia refugiada por la guerra de aquí.

Estudió un tiempo en la UNAN de Managua, después se regresaron, ella continuó estudios aquí en la UES. Tiene 40 años, así que teníamos como 20 de no vernos. Quería saludarla. Nunca pude hacerlo, ella no podía venir, un día me citó y me dejó plantada. Una le disculpa plantones a las amigas, así que cuando justificó su ausencia, ni reclamé. Comprendí que mis ganas de ver a la gente no tenían por qué ser recíprocas. Sólo tenía su correo electrónico, y por ese medio le enviaba mensajes. Un día, hace dos años, me pidió contacto por Skype.

― Hola –dijo un día.

― Hola –dijo otro.

Y se hacía el silencio de varios días. Hasta que ocurrió:

― ¿Qué tal tus hijos? –preguntó una vez.

― Bien, bien, todo bien por aquí… ¿y tu hija, todo bien?

― Me le pegó a la niña –contó Lucía, Luchi le dicen. ― Casi me la mata.

― ¡¿Quién Lucía?! –pregunté…

― Él, dijo.

Así empezó aquel chat que duró varios días. Lee el resto de esta entrada »