Mildred Largaespada

Justicia divina para Romero

In Centroamérica, Política on 4 febrero, 2015 at 7:17 pm

Monseñor Óscar Arnulfo Romero. 24 de junio de 1956. Pueblo, México. Fotografía de archivo del Museo de la Palabra y la Imagen, El Salvador.

 

Por Mildred Largaespada

 

El Papa Francisco hará beato a Monseñor Óscar Arnulfo Romero y con ello llega la justicia divina para todas y todos, que son millones, los doloridos de El Salvador. Llega a destiempo pero llega una justicia extraordinaria para el mártir cuando le negaron la justicia terrenal, la del sistema político salvadoreño que juzga como bueno al mal y como malo al bien, y que no encuentra pruebas cuando se trata de mártires que se ponen al lado de la gente empobrecida y masacrada por el ejército y quienes mandaban a los militares.

Con toda razón se regocija estos días la gente en el país centroamericano y en el mundo, pues han visto reconocido a su santo protector. Es fácil comprender por qué Romero ya era santo para los fieles católicos. Cuando sangraba el país y morían asesinadas las niñas y los niños, sus madres y padres y abuelos y abuelas, Romero acompañó a la gente más humilde, desde su púlpito denunció la masacre y rogó que parara la represión. Lo mataron por eso, porque era la voz pública que denunciaba y señalaba a los culpables. La gente, frente al horror, se empezó a encomendar a Romero y sintió gratificación y protección.

Son incontables los relatos de la gente que siente alivio al pronunciar su nombre. Escuché algunos mientras viví en El Salvador y ahora también siguen llegando esas historias. Hay gente que grabó sus homilías en cintas de cassette y todavía las escucha los domingos y cuando se precise. Gente con familiares muertos y desaparecidos -muertos y desaparecidos que niega la historia del país- que se alivian al recordar que Monseñor Romero sí los nombró, que no les abandonó. Frente a todo el horror que ha vivido el país, y en cuyo espejo el sistema obliga a que se mire la gente, la figura de Romero les ofrece una imagen de dignidad.

Llega a destiempo, decía antes, porque esta tardanza de la iglesia católica es una de las razones por la que sus temploss empezaron a vaciarse en Centroamérica. Ha sido una auténtica sangría de fieles, que necesitados de amparo espiritual encontraron refugio en las iglesias evangélicas, cuando vieron que sus líderes religiosos amparaban a los poderosos. Nadie te lo dice en Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, pero todo mundo lo sabe.

Para quien no lo sepa, en El Salvador existe muchísima gente que no sabe que hubo una matanza de religiosos jesuitas. Tampoco sabe que a Romero lo asesinaron cuando daba misa. Entre esa gente que ignora los hechos porque los dueños de los medios de comunicación salvadoreños se han negado a contar esas verdades, Romero es un bandolero, comunista, delincuente, criminal. Esta gente saldrá beneficiada ahora porque tendrá una información novísima, y por eso es valioso que el Papa Francisco le nombre santo, porque dentro de las creencias católicas los santos son la gente buena ¿no?

Al beatificar a Romero, el Papa Francisco calma y empieza a cicatrizar una de las heridas más hondas que tiene El Salvador: el de la impunidad. Esa falta de castigo a los asesinos de seres humanos, de tanta gente, que provoca desorientación en los valores más básicos entre creyentes y no creyentes, queda para el pasado. La impunidad que hace que la culpa la carguen los muertos y sobrevivientes. Desde ahora hay un argumento más a favor de los vivos y los muertos, de Romero y los que él representa, ahora hay una narrativa divina que les libera de toda culpa.

El caso de Monseñor Romero, cuya memoria colectiva ha sido guardada mimosamente por su gente, se convirtió en memoria social de toda una región. La gente más humilde de Centroamérica, la empobrecida porque le han negado las oportunidades a las que tienen derecho, la martirizada diariamente, ahora está envuelta en un halo de santidad. Signados con óleo sagrado.

 

@1001trópicos

  1. […] Mildred Largaespada planteaba en su 1001 trópicos nuevos significados de la noticia extendiendo la beatificación a […]

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