Mildred Largaespada

La travesía de la tortuga verde

In Arte, Centroamérica, Cine, Cultura, Mujeres on 7 junio, 2014 at 12:02 pm
Dania Torres Hurtado, directora de cine. (Nicaragua). Photo by: DTH.

Dania Torres Hurtado, directora de cine. (Nicaragua). Photo by Mónica Álvarez franco.

 

Por Mildred Largaespada

En una tortuga, toda la belleza. En una tortuga, toda la historia económica del Caribe nicaragüense. También, la historia de exclusión social y política, de prácticas culturales ancestrales que perviven, del alimento que construye identidad, de las luchas del poder político.

Y, una mirada artística… la de Dania Torres Hurtado, directora de cine que filma bajo el agua a las tortugas y ya en tierra, el periplo de su carne, en este bello documental, Lih Wina, que ganó el Premio Ícaro 2013, recientemente (el más importante de Centroamérica). Y acaba de ganar otro premio, esta vez la Mención de Honor del Jurado del  Festival Internacional de Cine T-Film 2014, de la República Checa.

Miré el documental en enero, en un pase “privado” al que me invitó la directora, ella allá en Bilwi, en el noroeste de Nicaragua y yo en España, por medio de una copia en YouTube.com que no está accesible al público. Me impresionó el sonido espectacular de la película, el movimiento de las aguas caribeñas, los colores, la gente hablando en miskito, la imagen de la carne de la tortuga verde… esa carne que es el centro de la historia del filme.

La película narra lo que ocurre alrededor de la carne de tortuga, alimento básico de la dieta del caribe nicaragüense. Sabrosa carne. El problema es que para obtenerla hay que matar tortugas verdes, muchas, y están en peligro de extinción. Pero si dejan de consumir carne de tortuga ¿de qué vivirán todas las personas que trabajan en el oficio de pesca y venta de este alimento? Si se prohíbe o regula el destace de esta carne ¿qué harán las personas que aprendieron este oficio traspasado de generación en generación?

Y aquí es donde viene Dania Torres Hurtado con su película y le hace un corte en canal a la tortuga para que cuente su historia. Y fotograma a fotograma desfilan las y los protagonistas: pescadores, destazadores, vendedoras, consumidores, políticos, antropólogos… para explicar lo que significa la carne dentro del caparazón, un tema que parece tener solución, pero que se enfrenta a un nudo que la comunidad no desata. Gracias al cine y a la directora conocemos la realidad profunda de la cultura caribeña, que nunca nadie había mostrado.

(Galería de imágenes, hacer click en una de ellas para verlas mejor. El texto sigue…)

Volví a ver la película, ya en copia de dvd. Y conversé con Dania, por videollamada.

“La idea surge a partir de la amistad con un periodista local, Jairo Ubieta, quien hizo un especial para un periódico nacional sobre las tortugas, creo que fue en el 2005 o 2006 que le vendió la idea al editor Joaquín Torrez del periódico Hoy en ese entonces. Jairo siempre hablaba del tema de las tortugas y poco a poco me sensibilizó ante el asunto de comer o no carne de tortuga.

“Luego a finales del 2011 la fundación finlandesa para los medios de comunicación y desarrollo VIKES se interesa en el tema para financiar el documental. Inicialmente yo solo haría el guión y Jairo iba a dirigir, incluso creamos el proyecto juntos, pero por algunas situaciones él se separa del proyecto, eso si, no de la amistad. Y fue parte del equipo de investigación para el documental.

“Hacer el documental sobre las tortugas es un interés común. Los líderes de Awastara, comunidad que se dedica a la captura, nos decían que qué bueno que estábamos haciendo el documental y para que todos conocieran la situación que ellos viven y cómo se les critica sin que nadie antes los escuchara a ellos”.

Es uno de los grandes aciertos de la película: están muchas voces, casi todas las involucradas.

“Este documental recoge las voces de los principales involucrados en la captura y comercialización de la tortuga. Trata sobre el consumo cultural de la tortuga verde en el municipio de Puerto Cabezas en la Costa Caribe de Nicaragua. Es tradición ancestral, antes era solo de subsistencia ahora es comercial y a gran escala. Es una especie en peligro de extinción y el reto es la dicotomía entre preservar el recurso o suplir las necesidades de los habitantes que se dedican a esto.

Tu mirada es bastante antropológica en el filme. Y cariñosa hacia el nudo que tiene la comunidad.

“¿Pues qué reflejar? ¿Qué queremos mostrar? Fue un camino de mucho pensar y reflexionar porque tiene tanto, de discusión con el equipo con los asesores. Al final dije: vamos a mostrar lo que hay, una práctica cultural que pasó de subsistencia a comercial, una especie en peligro de extinción, gente que tiene que sobrevivir y sin opciones de hacer otra cosa. El documental explica bien todo esto, desde las distintas voces.

Filmar en la costa Caribe ya es en sí otro documental. ¿Como fue el proceso de producción, y filmación?

“Todo el proceso fue de aprendizaje y más aprendizaje. Vivimos en la costa caribe una realidad muy distinta al resto del país. Este documental dio un salto técnico en la calidad de producciones que se hacen desde acá en la costa, por primera vez filmamos en HD y con equipo de sonido aparte, es decir como tiene que ser.

Gracias al equipo financiador tuvimos los equipos técnicos y la asesoría de especialistas que nos acompañaron en todo el proceso, como Belkis Ramirez, Ernesto Piñero, Armando Moreira y Gerardo Arce, siempre respetaron lo que queríamos con el documental

¿Y la directora, qué dice de su experiencia…?

“Como directora no había dirigido con equipo de sonido ni con un equipo grande, siempre éramos sólo el camarógrafo y yo, nadie más. Entonces tener a siete personas con equipos, luces, aprendí de golpe en la filmación y creo que decir que aprendí es muy atrevido. Creo que me falta muchísimo por aprender.

“Para desarrollar el guión, que también lo hice, además de las investigaciones del equipo, me ayudaron mucho los talleres del año pasado en el campus central del Icaro Nicaragua con Iana Cosoy de Brasil y una conferencia en El Foro con Maureen Gosling, sonidista que ha trabajado con Werner Herzog. Cuando la escuché fue un momento de alegría, porque dado que no tenemos plata para pagar grandes bandas sonoras para música original, ya tenía incluido en el guión mucho sonido ambiente y Gosling me hizo confirmar que es lo más rico en cuanto a lo sonoro.

¡El sonido de Lih Wina es bello, tan natural!

“¡Ah, pero sin música no hay documental! Así que dada la falta de plata, me metí a la plataforma de Creative Commons a buscar música, está disponible y gratis, así salvamos esta parte”.

¿Qué tal tu equipo?

“La productora es Shirlene Green, que es del organismo que financió el documental. En el equipo estuvo César Rayo y Elvin González con quienes he trabajado antes y tenemos excelente química. César hace cámara y también es asistente de campo en Lih Wina. Elvin es editor, es como que lee mi mente. Nos conectamos muy bien para trabajar, yo lo pienso y él lo hace posible en la edición.También está David Mondragón que hace cámara, él vino desde Bluefields otra ciudad en la Costa Caribe, es primera vez que trabajamos. Yo hice el guión y fui la directora, también hice subtitulaje. Para todo el equipo fue un proceso de aprendizaje técnico y de desarrollo creativo”.

¡Y ganando el Premio Ícaro 2013!

“Desde que fue seleccionado en agosto en el Festival Ícaro Nicaragua para representar al país es una gran alegría y un gran paso, porque competir con cineastas reconocidos y que el trabajo de nosotros quede es una sensación inexplicable, es decir, en fracciones de segundos vienen a la mente todos los momentos duros y felices del proceso de filmación, el sacrificio, trabajar de día en tu trabajo normal y editar de noche, de madrugada con tés energizantes para no cerrar los ojos. Menos tiempo con los hijos, pero todo todo al final vale la pena, porque es lo que te llena, hacer lo que te gusta. Y al final es un logro colectivo no sólo de equipo, si no que es una noticia alegre para los amigos, la familia, la costa, el país.

“Se aprende mucho en la producción. Y cuando la Asociación Nicaragüense de Cinematografía, ANCI, decide inaugurar la 5ta de Cine Centro e Iberoamericano con Lih Wina, fue increíble, ver el documental en el cine no tiene precio, fue ver y escuchar al guión en pantalla grande, el ver como el papel finalmente cobró vida.  Se dio a conocer en todo el país, lo llevamos a los barrios, las universidades. Fue una gran experiencia, maravillosa.

“Para mí que la gente se identifique con lo que ve y que gente que no conoce la costa y con ver el documental digan que ahora pueden decir cómo es y que quieren venir, eso para mi es lo más maravilloso: que el cine hecho desde mi propia realidad puede aportar a la construcción de un país que reconozca la diversidad y acercarnos a vivir en interculturalidad”.

No venden copias del documental. Si quieres proyectar el documental con fines educativos te dan una. Aunque el título de la película es “Lih Wina, the one-way trip” (La tortuga verde, el viaje solo de ida) considero que el gran mérito de la directora es conseguir mostrar el viaje de regreso de la tortuga de verde, que vuelve a renacer en la pantalla para contar su verdadera travesía ¿sin fin?

 

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