Mildred Largaespada

Con las hormigas de Miguel

In Arte, Centroamérica, Cultura, Narrativa, Política on 24 marzo, 2014 at 5:08 am
El escritor salvadoreño Miguel Huezo-Mixco, autor de la novela Camino de Hormigas.

El escritor salvadoreño Miguel Huezo-Mixco, autor de la novela Camino de Hormigas.

Por Mildred Largaespada

El escritor salvadoreño Miguel Huezo-Mixco presentó su novela Camino de Hormigas el pasado jueves en San Salvador. Conocido y celebrado internacionalmente como poeta esta es su primera incursión en la narrativa de más largo aliento y ha sido apadrinado por los escritores Sergio Ramírez Mercado y Horacio Castellanos durante el lanzamiento de la obra en el Centro Cultural España de la capital salvadoreña ante un salón repleto de gente que hizo cola para comprar los ejemplares que luego firmó el autor.
La novela ha sido muy celebrada previo a su lanzamiento y ampliamente difundida por los medios tradicionales de comunicación (radio, prensa y tv) y mucho más por las redes sociales que se rindieron entusiastas ante la fiesta literaria que supone el lanzamiento de un libro de ficción en un país donde, dicen, la gente lee y compra pocos libros.
Conozco a Huezo-Mixco (El Salvador, 1954) desde hace varios años cuando en su faceta de periodista fue uno de los fundadores del periódico Primera Plana, un medio de comunicación valiente que colocó en la sociedad salvadoreña recién salida de la guerra un concepto amplio de periodismo, que no conocían.

Miguel Huezo-Mixco, María Tenorio y Mildred Largaespada

Miguel Huezo-Mixco, María Tenorio y Mildred Largaespada

Piel morena aterciopelada, a la vista, y dice María Tenorio, su esposa, que también al tacto, alto de estatura, con la delgadez del tipo Quijote, es padre de Daniel, Marianne y Azul y un entusiasta celebrador de su paternidad. De maneras exquisitas y caballerosas en el trato y un tono de voz suave por su porte y comportamiento parece un gentleman, eso sí, centroamericano.
Empecé a leer Camino de Hormigas hace un par de días y no voy a contar de qué se trata. Solo diré que aborda la épica personal de un grupo de gente que no quiere ser conocida por su heroicidad en la guerra, toda una novedad en la región donde los héroes guerreros son y pretenden ser idolatrados, viven de sus glorias pasadas y aspiran a que ese pasado sea permanente en el tiempo futuro.
Estoy de huésped en la casa de Miguel Huezo-Mixco y María Tenorio, donde los días no son normales debido a la popularidad del autor. Aquí narro estos momentos:
Un día de febrero, un chat:
MLM (Yo): Llego a tierras centroamericanas el próximo marzo ¿nos veremos?
MHM (él): Qué chivo. El 20 es el lanzamiento de mi novela, ven.
MLM: ¡¡¡¡¡¡¡Migueeeeell!!! Qué maravilla, ¡por supuesto que estaré!
MT (ella): Si querés te quedás en casa, tenemos habitación para invitados.
MLM: Súper, reservámela para la noche del 20 ¿eh?
Y ya llevo cuatro días aquí, en la casa de Miguel y María, en Ciudad Merliot, en San Salvador, habitando el espacio bellamente decorado con obras de arte en las paredes, objetos de madera tallada, telas bordadas sobre las mesas o pintadas de azul añil, desayunando granola con avena y banano y jugo de naranja y extendiendo las pláticas a todos los rincones, al salón, terraza, hamaca nicaragüense y al patio adornado por un prolífico árbol de aguacates en donde habita una ardilla juguetona y nada temerosa de la presencia humana que sí huye rauda y veloz en cuánto percibe el acercamiento de una cámara fotográfica.
Día 20: La llegada
Quiso la casualidad, que dicen que no existe, que el mismo día de mi viaje Managua-San Salvador coincidiera en el avión con Sergio Ramírez Mercado, el escritor nicaragüense que presentaría la nueva novela de Huezo-Mixco esa misma tarde. Durante el trayecto, de una hora y poco más, fantaseé que con Ramírez Mercado integrábamos la delegación que Nicaragua enviaba a tan magno evento y que aunque no llevábamos pabellón nacional nos bastaba con la abundante lírica que Sergio suele desplegar y desplegaría en el momento de nuestro aterrizaje y de un posible recibimiento oficial. Íbamos completos, pues. Y a pesar de que en el aeropuerto Monseñor Romero, al pie del avión solo nos esperaban los operarios de las líneas aéreas y el tremendo calor del mediodía, me comporté con la solemnidad del caso imaginado y miré que Sergio también hizo su parte con telepática sintonía.
Día 20: La presentación
Llegamos los primeros al Centro Cultural España, la sala vacía, los libros recién publicados en la mesa. Luego se fue llenando aquello, y llenando y llenando y repletando el aforo. Sentados frente al público, Sergio Ramírez y Huezo-Mixco, que fue sorprendido por una conexión vía Skype con Horacio Castellanos quien desde un hotel de Chicago y con un iPhone participó comentando y preguntando al autor. Para mí fue un gozo ver juntos dos estilos de presentación de obra literaria, la nicaragüense y muy literaria a cargo de Ramírez Mercado y la más formal y salvadoreña a cargo de Castellanos Mora.
Aquí preparé un resumen de lo que dio de sí esa presentación. Click aquí.
Llegaron varios de personajes conocidos, entre ellos la escritora Jacinta Escudos, el escritor nicaragüense Arquímedes González, la socióloga nicaragüense Claudia Pineda, con quien completé mi imaginada delegación nacional en tierras cuscatlecas. El archiconocido periodista Paolo Lüers, Roberto Galicia, director del Museo de Arte (Marte), el empresario José Jorge Simán, el embajador de la Unión Europea, Jaume Segura-Socias, Fernando Fajardo, director del CCESv y muchísimos más…


Día 21: La reunión
Acuden esa noche a la casa de Miguel y María un grupo de amistades con el corazón contento y el ánimo llenito de celebración al autor. Las pláticas se suceden y entrecruzan. Soy presentada a algunos y abrazada por los ya conocidos. Toda la gente despliega sus singularidades: Susy Caula y el cineasta Jorge Dalton, Carlos Henríquez Consalvi, escritor y director del bello Museo de la Palabra y la Imagen, Ixchel Pérez, comunicadora social y su marido Julio Roberto Díaz, periodista de El Diario de Hoy, el escritor Roger Lindo y Rosa Margarita Valiente, Carlos Dada, director de El Faro, Elmer Menjívar, periodista de El Faro también, Breny Cuenca e Ivonne Veciana, la popularísima periodista de radio antes y hoy editora multimedia del diario El Mundo, a quien conocía en el mundo virtual y nos desvirtualizamos con muchísima alegría, esa noche.
Celebramos con pizzas y brebajes animosos y con derroche de palabras e ingenio sobre la mesa. Ixchel convoca una improvisada ronda de preguntas, del tipo “cosas que siempre quisiste saber de Miguel y nunca te atreviste a preguntar”. Todas y todos empezamos a ensayar nuestras preguntas, pero Miguel considera una amenaza a su noche celebratoria nuestras todavía no formuladas preguntas, dado el tipo de gente reunida, y consigue con tretas escabullirse de una u otra manera hasta conseguir que al final de la velada nadie le preguntara nada.
Día 22: Tambien poesía
Un día tranquilo y propicio para seguir leyendo Camino de Hormigas, que ya me tiene atrapada y no lo suelto. Hasta que veo en una mesa el otro reciente libro de poemas de Miguel y también recién salido del horno: Edén arde. Me quedo muy emocionada con el poema La gran guerra, dedicado a María Tenorio:
Fui a la gran guerra con mi corazón
alerta
Hendí la niebla con mis uñas negras
Alguna vez perdí también el sueño
Pensé nunca alcanzaré la otra orilla
moriré
Mi corazón sangrante
sabrá que es a hora final del hígado y el linfa
Se preparan hogueras inmensas
puedo verlo
(… sigue)
Día 23: El mar
Los domingos salvadoreños de marzo tienen unas mañanas llenas de cantos de pájaros, el cielo celeste y claro, un ambiente fresco ideal para andar descalzada. Amanecí leyendo La Mano (cuarto capítulo de la novela). En coche y amenizados por música clásica, treinta y cinco minutos tardamos en llegar a la playa El Tunco, y accedimos a un sitio de recreo ya animado por familias de clase media que se disponían a almorzar y a esperar el inicio del clásico del fútbol español: Real Madrid vrs Fútbol Club Barcelona.
El océano Pacífico centroamericano presentaba sus ya características olas revoltosas y empujonas, la arena oscura servía de asiento a casi una cincuentena de personas. Ya sabía y lo volví a notar, entre todas las mujeres solo había una chela que también usaba bikini, solo que el de ella enseñaba casi media nalga y el mío no. María se metió a revolcarse en las olas y llegó llena de arena hasta dentro de los oídos. Miguel no se bañó.
Charlamos un poco y Miguel quiso practicar su ritual mareño de acostarse en una hamaca a escuchar música. Se despidió con un saludo de mano y se colocó sus audífonos. No supe qué escuchaba. Con María le dimos un repaso a nuestras vidas familiares y laborales, ella bordando a la vez una de sus ya famosas Matrioskas. Y nos medimos las piernas para disipar una duda instalada hacía tiempo: las tuyas son más largas, no, son las tuyas. Gana María por ocho centímetros.
De pronto alguien dijo goooooool y Miguel se dispuso a consultar en su teléfono móvil el resultado del partido de fútbol, ya con el brillo en los ojos y con esa tensión entusiasta del aficionado futbolero. Descubrí en ese momento un rasgo terrenal en el novelista que recibí con sorpresa. Es del Barcelona y no solo eso, sino que como cualquiera de los mortales del mundo me recitó las posiciones en las que llegaban ambos equipos para explicarme la importancia e intensidad del duelo de este día.
Luego conversamos sobre la actitud de las y los artistas y Miguel fue describiendo cómo no compartía las ideas necesariamente dramáticas y tortuosas con la que algunos creadores narran su vida. Estoy lejos, dijo, de eso. Trabajo y gano un salario para vivir y a la vez soy escritor, y no le veo ningún problema a eso. No me siento incomprendido, ni raro. Es un tema que no exploro, añadió.

De las primeras críticas:

Escribe Claudia Cristiani, sobre la novela Carmino de Hormigas:

“Desde hace unos tres años he estado descubriendo e identificando señales que indican el comienzo del fin de la posguerra. La novela “Camino de hormigas” de Miguel Huezo-Mixco es, sin duda, una de ellas. Justo como se nos advirtió: una generación.

Y me voy a aventurar a afirmar que me deja con la sensación [que es casi certeza] que son las personas con un elevado nivel de sensibilidad [femenina quiero decir] las que están más capacitadas para asumir y sobrellevar un desenlace sin vencedores ni vencidos”.
Días venideros:
Y aquí sigo, yo sí preguntando todo lo que se me ocurre y Miguel contestando de manera abundante, descubro sus historias de exguerrillero de las que nunca habíamos conversado. Hoy leeré el siguiente capítulo titulado La Piedra y me esperan los siguientes: El Perro, El Diablo, El Ángel, La Estrella, El Santo y La Luna, todos nombrados con las cartas de la baraja de la lotería con la que está estructurada la novela conociendo así a las hormigas que caminan por El Salvador, a las bellas Aria y Begoña, personajes de la historia que saltan del libro cada día y se encarnan en nuevas historias que todavía quedan por contar en las siguientes novelas de Miguel.

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