Mildred Largaespada

El ruego de Rubén Blades por Venezuela

In Arte, Comunicación, Política on 21 febrero, 2014 at 3:51 pm
Portada de la página oficial de Rubén Blades, con la carta que le envió al Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Portada de la página oficial de Rubén Blades, con la carta que le envió al Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

Este es un ejemplo de por qué la combinación de arte y política es sumamente saludable para la vida, el arte, la política, para provocar cambios de mentalidades sociales y para todo. Me refiero a la carta que el cantautor panameño Rubén Blades le dirige al Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en medio del grave conflicto social que atraviesa el país bolivariano estos días.

La voz de Rubén Blades emergió después de varios días de conflicto y cuando la opinión pública se expresaba a través de los medios tradicionales y los nuevos medios de comunicación.  La primera carta pública del trovador panameño llamaba a la mesura en las opiniones, el análisis, la actuación política y tenía una virtud: un delicado equilibrio en el análisis del actuar gubernamental y opositor venezolanos. 

“Estas dos facciones políticas han tenido, cada una en su momento, la oportunidad de servir realmente al país, pero han fallado, tal vez porque cada una ha preferido servir a sus propias agendas, fracasando en el intento de integrar al país mayoritario. Es quizás por esa razón que los argumentos que esgrimen los representantes de ambos bandos, suenan demagógicos a los oídos independientes. Ninguno de los dos posee realmente el apoyo mayoritario, de allí la parálisis. Ambos argumentos poseen un pedazo de la verdad, pero ambos se rehusan a unirlos para crear el terreno común que permita concertar una propuesta para todos los venezolanos”.  (Pinchen en este link para seguir leyendo: aquí).

Leyendo su primera carta respiré hondo por el mensaje pacifista que transmitía en medio de las noticias de incendios, balas, golpes, violaciones y de las y los asesinados durante el conflicto. Y agradecí sus palabras, por ser NUEVAS palabras para nombrar las cosas que han estado ocurriendo. Pues las y los periodistas de los medios tradicionales (prensa, televisión, radio), así como alguna gente que espontáneamente se está expresando en las redes sociales (twitter, facebook, blogs), están utilizando lenguaje polarizado también, como es natural cuando hay bandos en conflicto y sobre todo la gente que está en Venezuela, recibiendo disparos por parte de la Guardia Nacional Bolivariana. Y no había leído ninguno que dijera “basta ya”, que es lo que viene a decir Blades.

Y aquí viene el error de Nicolás Maduro, que parece padecer lo mismo que los líderes autoritarios del mundo: no tiene buenos asesores de comunicación política. En lugar de asumir el gesto de llamar a la paz que le lanzó Blades, a Maduro le asesoraron para que negara toda la realidad y que ofendiera al mensajero de paz. Cosa que hizo inmediatamente.

Y así Rubén Blades le re-contestó en una carta con nueve puntos, que les invito a leer pinchando aquí. ¿Cuáles son los puntos valiosos de la carta de Blades y que nos sirven para analizar la situación venezolana?

Primero hay que celebrar el rico vocabulario del panameño cuando hace análisis político. Esto lo menciono como importante, porque ya conocemos los discursos de gobernantes como los centroamericanos, España y demás, que utilizan un cortísimo listado de palabras para nombrar la realidad, y en el caso de Daniel Ortega, solo usa ocho o poco más.

Segundo, Blades le aclara a Maduro un desencuentro más que semántico: cuando el panameño dice “pueblo”, Maduro no entiende lo mismo. Aquí les dejo el link de la canción a la que se refiere Blades, “Pablo Pueblo”, sobre el significado de la palabra pueblo. Aquí. Y esto es muy valioso porque hay quienes miran en el pueblo solo a la gente que grita sus consignas políticas, levantan el puño solo de un lado, visten sus colores, aplauden sus discursos y golpean al contrario que piensa diferente.

Tercero, que no se da por ofendido por las insinuaciones con las que Maduro pretende descalificarle. No le contesta con tono altisonante, ni ofensivo, bruto, soez o sarcástico. Su tono de respuesta es sobrio, pues confía en que su contenido argumentativo es lo suficientemente fuerte. Le dice que hay un problema real:

“Esa realidad determina la necesidad de considerar una modificación del rumbo presente, en busca de un balance que permita el desarrollo del argumento nacional en sus propios términos, más realista y menos agresivo; una Venezuela en la que no sean necesarios los gritos de “Patria o Muerte”, entre hermanos”.

Y cuarto, su llamado a la paz. PAZ. Su invitación al diálogo, que fue por donde empezó todo. Y sorprende que utilice la palabra “rogar”, la súplica, el pedido con humildad. Dice Blades:

“Termino con una especie de ruego a los bandos enfrentados en la querida Venezuela: empiecen a sumar y dejen ya de restar. Y que se detengan los insultos y la diatriba, para que los venezolanos empiecen a conversar; que el silencio es el mejor preámbulo a un diálogo razonado”. (Seguir leyendo, aquí).

Les invito a leer la carta. Y me sumo al ruego.

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