Mildred Largaespada

4 ideas sobre el Canal interoceánico en Nicaragua (patchwork style)

In Centroamérica, Comunicación, Cultura, Educación, Periodismo, Política on 6 julio, 2013 at 9:06 pm
Lake Cocibolca. Photograph by Planet Observer/Universal Images Group/Getty Images

Lake Cocibolca. Photograph by Planet Observer/Universal Images Group/Getty Images

La pesadilla: Nadando en aguas turbias

Es el sonido seco y atronador de un eructo de dragón.

Es el ruido que genera una de las máquinas que dragan el Lago Cocibolca. Remueven los sedimentos (fango, piedras, arena y más), escupen el agua. Las aguas marrones del Cocibolca se vuelven más oscuras mientras más las revuelven las máquinas. Alguien toma una foto aérea de cómo la mancha color cafezusco avanza y avanza hasta llegar a las orillas. Pasan los días así, mientras las máquinas trabajan, no entra la luz al agua. No pasan los rayos del Sol y mueren los peces y plantas acuáticas. Poco a poco va muriendo la vida del Lago. El ganado ya no puede beber esa agua. Ya nadie se puede bañar en ese alboroto de aguas sucias. Y eso que no ha pasado ningún barco-mastodonte porque cuando naveguen por las aguas turbias del Cocibolca aquello no se podrá llamar agua, ni lago… se llamará Canal. Y Nicaragua ya no será “tierra de lagos y volcanes”, sino “tierra de volcanes y lagos que hicimos mierda”.

Uff. Despierto. Y eso que no estaba dormida. Estos son días dudosos, azarosos.

—Sí, quiero “algo” que saque de la pobreza a Nicaragua, pero así no, así no, con ese impacto –de meteorito- ambiental, no— pienso mientras observo la fotografía de Daniel Ortega echándole el brazo al inversionista Wang Jing. “Somos”, parece decir Ortega con el gesto del brazo cruzando los hombros del inversor y eso Wang Jing, te digo, no es un halago, no hombre, no lo es. Nunca dejés que Daniel Ortega te pase un brazo por tus hombros.

 La noticia

¿De qué se trata esta pesadilla? Los hechos son: (escribo una nota periodística):

Managua, 13 de junio.- Después de su rápida aprobación por el Parlamento, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, firmó hoy una concesión excesiva –por cuánto desprotege al pueblo que gobierna- al inversor Wang Jing, que ofrece sus servicios para empezar a hacer negocios que culminen con la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua.

Ortega logró la aprobación del Parlamento, sin sudar una gota, pues su partido, el Frente Sandinista tiene la mayoría de representantes después de conseguirla en unas elecciones presidenciales que se las robó a vista y paciencia de su pueblo y de los observadores internacionales. Ortega es conocido en el país como “el moclín”, “el Presidente Ortega”, “el compañero Daniel”, “el ladrón de El Carmen”, apodos todos escuchados en voz alta y baja en las calles de ese país centroamericano.

Por su parte, Wang Jing es un inversor de origen chino contactado por medio de Pro Nicaragua, la agencia promotora de inversiones que dirige el hijo de Ortega, Laureano Ortega Murillo. Jing ya tiene inversiones en Nicaragua, y aunque ninguna se ha concretado goza de la confianza del Presidente en que alguna se concretará.

Daniel Ortega y Wang Jing tras firmar el acuerdo marco de la concesión canalera en Casa de los Pueblos. Photo by Diana Ulloa/Confidencial.com.ni

Daniel Ortega y Wang Jing tras firmar el acuerdo marco de la concesión canalera en Casa de los Pueblos. Photo by Diana Ulloa/Confidencial.com.ni

Aunque por ahora todo son promesas de inversión una buena parte de la sociedad nicaragüense ha pegado el grito en el cielo y otra buena parte no comenta mucho porque si lo dice su Comandante Ortega debe ser que es. La gente que se opone a la concesión observa –y con razón- que Ortega y su familia quieren hacer el negocio del siglo para poder flotar políticamente luego del hundimiento que les supuso la muerte del Comandante Chávez. La parte que no dice nada (aunque apoya a Ortega) –y con razón- es un grupo obediente y silenciado por las amenazas a las que les tiene sometidos la esposa de Ortega, la poeta Rosario Murillo, que pone y levanta vedas sobre la flora y fauna política, económica y social –y el trabajo de muchos- del territorio pinolero, según amanezca con buenos humores, o malos.

La idea de la construcción de un canal interoceánico en Nicaragua goza desde hace muchísimos años de la aprobación de la mayoría del pueblo como un “algo” que saque de la pobreza al país y sus gentes. Este proyecto canalero tiene tal aceptación desde que la gente cayó en cuenta y constatara que ninguno de los empresarios ni grupos empresariales del país son capaces de generar riqueza, ni empleos, ni nada, por mucho que la sociología tradicional los tenga convertidos en actores económicos-factor de desarrollo y les tome en cuenta a la hora de sus análisis.

De hecho, la misma cesión del negocio para la construcción del canal es la evidencia del fracaso de Daniel Ortega como gobernante: lo que no pudo, ni hará como dinamizador social y político, empresarial, porque sencillamente no tiene capacidad, ni él ni su mujer, ni sus ministros, ni asesores, ni nadie de su grupo, lo quiere conseguir por la vía más corta: que lo haga otro. Eso es la cesión a Wang Jing.

Ortega mostró que el canal no existe más que en el papel, y se esperan estudios de factibilidad para encontrar la mejor ruta, aunque Ortega lucha para que no sea por el río San Juan, dado que esto beneficiaría a Costa Rica y Ortega y sus correligionarios tienen estigmatizado al país vecino. Esa malvecindad podría terminar de un momento a otro, puesto que ahora Ortega y su partido, deberán o deberían regirse por lo que los expertos estiman ruta más idónea y alguno de los estudios augura que es por el río San Juan, frontera con Costa Rica.

El Canal haría un enorme daño ecológico al país. Al cierre de esta nota los medios de comunicación nacionales e internacionales continúan informando sobre el tema del Canal asumiendo el rol que debería haber ejercido el Presidente. Pero Daniel Ortega no es el Presidente. Ortega solo es su vendedor.

Cartita a Wang Jing

Estimado Wang:

Ya te habrás dado cuenta que Daniel Ortega no es de fiar. Eso no significa que no podrás hacer negocios con él, pero tenés que saberlo. O sea, protegete. En tus encuentros con Ortega vos creés que te mira. Pero no te mira. Lo que él mira es una referencia cultural televisiva, que es la que nos ha proporcionado la industria cultural: o sea, mira a Bruce Lee dando patadas, a Mao Tse-tung (pero el del póster) , o piensa que eres un chino-de-cajón, que así llegaron antepasados tuyos a Nicaragua en los barcos que anclaron en la Costa Caribe, o cree que sos Kung-fun Panda, a lo más que llegaría es a mirar la Gran Muralla pero aún así… sigue sin mirarte.

 El tuit

Canal2

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