Mildred Largaespada

Mi vida con Rubén

In Arte, Centroamérica, Comunicación, Cultura, España on 18 enero, 2013 at 3:32 pm

 

Por Mildred Largaespada

Gracias a Rubén Darío, las niñas y los niños en Nicaragua creímos “normal” aprender a recitar Margarita, está linda la mar… antes de cumplir los 7 años. Y si tenías una madre con inquietudes artísticas y una familia, que se las daba de conocedora de las obras del poeta, crecerías recitando el poema en cada fiesta de Navidad, una por una, uno por uno, las primas y los primos frente al público que aplaudía generosamente cada verso.

Y hay más: si además tenías una abuelita que se llamaba Margaret, castellinazado a Margarita, el “regalo” para el día de su cumpleaños era, ataviada con vestidito de vuelos y lazos y zapatitos de charol, recitar otra y otra vez en cada aniversario… “este era un Rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha del día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita y un gran manto de tisú, y una gentil princesita, tan bonita, Margarita, tan bonita como tú…”.

Todo habría sido así, por el resto de los años y de los años, si no fuera porque a mi tía Margarita (¿cómo se iba a llamar de otra manera una tía mía?) se le ocurrió renovar la tradición. Habría poema, sería de Rubén Darío, pero ya no Margarita, sino… ¡La cabeza del rawí!

Es un poema larguísimo y narra una historia no apta para niñas de 10 años –habla de celos, cuernos, traición, muerte, asesinato, abuso de poder, ayyyy- pero ahí estaba la niña ensayando con su tía Margarita:

¿Cuentos quieres, niña bella?

Tengo muchos que contar:

de una sirena de mar,

de un ruiseñor y una estrella,

de una cándida doncella

que robó un encantador,

de un gallardo trovador

y de una odalisca mora,

con sus perlas de Bassora

y sus chales de Lahor.

— ¿Qué es Bassora? ¿Qué es Lahor? — pregunté.

—  Son ciudades. Vos vas a visitar todos esos lugares algún día —  contestó la tía Margarita.

Más difícil fue explicar la parte cuando la bella abre la caja y se encuentra la cabeza de Balzarad. Y más complicado fue para mi tía contestar a mi pregunta final:

—  ¿Qué es ponzoñoso?

Si hubo respuesta no me acuerdo, pero aquel poema lo aprendí de memoria, haciendo el gesto de beber algo y atragantándome, tal y como lo había gestualizado mi tía:

 En medio de su locura

y en lo horrible de su suerte,

avariciosa de muerte

ponzoñoso filtro apura.

Fue el Rey donde la hermosura,

y estaba allí la beldad

fría y siniestra, en verdad,

medio desnuda y ya muerta,

besando la horrible y yerta

cabeza de Balzarad.

Y es así: el poeta estuvo allí antes de que naciéramos, y estará cuando ya no estemos. En Nicaragua vivimos con su presencia todo el rato. Cuando no vivís en Nicaragua, ya es parte de vos. No todo el mundo se sabe sus obras, pero cada quien se sabe un poema. Hay un tipo de persona en la historia de la humanidad que se califica como “Dariano”. Y hay un verbo: “ser dariano”. Se conoce a esta gente por saberse cada detalle de la vida y obra del panida y se conoce una perversión de este tipo de gente, que ha decidido que después de Darío nadie más puede hacer buena poesía.

Tuve un novio que se creía Dariano desde muy jovencito y una vez mientras yo esperaba con impaciencia el primer beso, aquel sólo me quería para oyente de sus saberes rubendarianos, y  llegado el momento culmen de nuestra cita, me quedé dormida. Aprendí muchísimo esa noche, eso sí.

De Rubén Darío también se han tomado gestos: cuando la gente quiere hacerte creer que tu conversación es interesante, adopta la pose del panida de uno de sus retratos más conocidos: cuerpo de medio lado, cabeza levemente inclinada, mirándote fijamente a los ojos, y la mano con su dedo meñique tenuemente caído, sobre la barbilla.

Con don Rubén aprendí que ser borracho no es lo mismo que ser bohemio. A la gente borracha nadie la quiere, a la gente bohemia todo la gente la admira. Con esos dos poemas anteriores, más la Sonatina y Caupolicán, aprendidos ya sí con la emoción que requiere cada historia, doy por homenajeado al poeta en mi repertorio de poemas preferidos.

Ya siendo madre no pude evitar, ni quise, leerles a mi hijo y mi hija desde que eran  bebés los poemas que me sé y cómo no, enseñarles a recitarlos. No les expongo en público, ni ellos se dejan, pero ¡cómo me gustaría que lo hicieran!

Toda nuestra vida la pasaremos con Rubén Darío.

@1001tropicos

  1. Año con año en mi escuela, por cualquier razón, una niña gordita recitaba “Los Motivos del Lobo” y “Margarita está linda la mar”. Al principio la admiraba por tener semejante caja de memoria pero pronto empezó a fastidiarme ¿Cómo podía aprender tantos versos sin tartamudear? Para esas fechas yo pensaba que los niños no estábamos aptos para acumular palabras, y no me equivoqué. Mis amigos varones solamente saben recitar “Lo fatal”. Y yo a duras penas “Carne celeste mujer…” Es verdad que no hay muchas mujeres “darianas”, pero eso tiene sin cuidado al poeta: él sabe que su alma está en buenas memorias. Como la tuya, Mildred. Saludos!

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    • ¡Gracias Edgard! Con el pasar de los años y siendo una niña ya no quería recitar cada año lso poemas de Darío, porque me pareció aburrido. Luego, luego me dí cuenta que los mundos dentro de sus poemas habían alimentado lindamente mi vida y mi imaginación. Por eso, gracias Rubén.

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  2. Leyendo tus hermosos recuerdos de los poemas de Dario me traslade’ a las distintas edades de mi vida, realmente Rube’n esta’ siempres presente. Como un atavismo? Me encanta leer lo que escrives, siempre clara, elegante, con un domi’nio gentil del lenguaje, au’n cuando trates criticamente alguna situacio’n con la que no concuerdes. Un abrazo desde Managua.

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  3. -Dos perros ladran… (los niños en cuclillas hacen la onomatopeya apropiada)
    -Un chico grita…. (Un niño de 7 anos con un pañal hecho de una sabana gime está sobre una carretilla de construcción con un biberón de ternero, el ignora que cargará con el apodo de “El bebé” por al menos ocho meses más, era su afán de aparecer en la obra de El trópico, era el único rol disponible).

    Fuera del tema de las efemérides, es cierto que la memoria de este señor vive omnipresente en nosotros, recuerdo un profesor genial que tuve encontró la forma de inducirlo hasta en matemáticas, por el tema de la métrica.

    Lo redescubría hace poco leyendo “A Roosevelt”, que me llevó a Whitman, que me llevó de alguna forma al poema a Margarita Debayle, de todos sabido que este poema la convirtió también en inmortal protagonista de un poema estandarte de la lengua. Y pensaba en ella como reflejo de un yo que quiso conocer a Darío, imaginaba la creciente madurez de su percepción del genio con la edad.

    Gracias a Darío, no creo que haya otro país con tantos poetas por kilometro cuadrado, si al nacer nuestros padres nos inculcan a Darío, crecemos queriendo ser el “puetas”. En secreto le amamos y tambien lo odiamos por la misma razón.

    Fijate Mildred que suelo asociar la palabra “Trópico” al poema del paria. Cuando conocí del nombre de tu blog para el festival era ineludible recordarlo, como inolvidable fué esa mi presentación del segundo grado, como llevamos el indio en la sangre, también Rubén está encarnado en uno.

    Gracias por compartir.. siempre.

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  4. Precioso Mildred. Ahora mismo, en estos días, en estas noches, anda Rosa leyendo a Manuela “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez. Nunca olvidará estas tres semanas de lectura. Besos!

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  5. Yo también aprendí a recitar “Margarita”.. y a la fecha, todavía me lo sé. Cuando estaba chiquita, mis tíos en USA me pagaban $1 dólar por cada vez que lo declamaba!

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  6. !Me encanta tu blog! Felicitaciones y sigamos escribiendo.
    Un abrazo,
    Pilar Vélez

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  7. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Gracias a Rubén Darío, las niñas y los niños en Nicaragua creímos “normal” aprender a recitar Margarita, está linda la mar… antes de cumplir los 7 años. Y si tenías una madre con inquietudes artísticas y una familia, que se l…..

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  8. que bello Mildred te has lucido y me has hecho recordar una parte de mi vida que pocas veces comparto. En mi niñez tambien declamaba los poemas de Ruben en las tertulias, en las veladas familiares con mi madre, y sabes que yo hice lo mismo con mis hijos pero solo David recitaba “La cabeza del rawi” , me extraña que no mencionaras “LO FATAL” una de sus tantas obras maestras ese poema me acompaña siempre, el Maestro Ruben ha sido lo mas grande que ha parido esta tierra. Gracias, Abrazos.

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    • Bella vos que te pasás por el blog, me encanta. Puedo imaginar a una Lylita declamando a Rubén y con gestos y todo. Suerte tuya que David te hizo caso. Estoy clara que tiene que ver con la personalidad del niño y la niña. Más adelante contará la anécdota y se sentirá afortunado por tener una madre que le enseñó. No mencioné Lo fatal porque no me lo sé (sshhhh). Besos.

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  9. Querida MIl

    Disfruto todo lo que escribs, pero este homenaje a Rubn est… requetefantstico!!!. Riqusima retrospeccin a nuestras infancias dariano-nicaraganas y a diferencia tuya -por razones generacionales todava-, promotora en mi rol de madre, de “‘valores patrios universalizados”. As que a mis hijas e hijo, les toc aprenderse y recitar unas cuantas, de las que creo presumen de vez en cuando.

    Mejores exitos en el 2013. Carinos

    El 18 de enero de 2013 08:33, “1001 trpicos”

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    • Guadalupe: qué alegría saber de vos, al menos por este comentario. Me consta que has conseguido que tus hijas e hijo aprendan una y más de una de las obras de don Rubén. Y me consta de cómo presumen, he de decirte que luego de presumir dicen algo así como “menos mal que mi madre nos obligo a aprendernos esto”. ¡Y ahora vamos a enseñarle a Sebastián!

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  10. La poesía de Ruben estuvo presente también en mi casa. Mi mamá leía poesías y los niñ@s (mi hermano y yo) la sabíamos de solo escucharlas. Eso cuando estabamos bien chiqutitios noo sabíamos ni leer. No entiendo como ahora no me acuerdo de ninguna. qué barabridad! Buen post amiga. Somos darianas. un abrazo.

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    • Mariánegeles: quise describir ese fenómeno, pero no lo conseguí redactar bien: y es el hecho de que aunque no nos hayamos leídos tooodasss las obras de tan fuerte que es su presencia en el país, terminás por saber algo o muuucho.

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  11. Que bonito recuerdo Nica. Me has recordado a mi mamá. ¡Cómo le encantaba a ella recitar algunos poemas de Darío! A mi el que me gusta es el más breve -supongo que es el más corto, no sé si hay otro-. y se titula Lo Fatal. Un abrazo Mildred

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    • Amparo: pues habría jurado que eras de esas niñas que se subían a recitar a Darío en todas las veladas, tenés la pinta y lo digo de manera elogiosa. Daría ofrecía un romanticismo a nuestras madres, que nadie podía igualar. No me sé Lo fatal, y yan van cuatro que me lo reclaman. Besooo.

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  12. Yo también me siento súper identificada con el: A ver andá recitá… Y no era cualquiera, eran Los Motivos del Lobo… Sí se aprende mucho con Darío, la Dra. Nydia Palacios, de la cual fui asistente en la universidad me lo presentó en mil formas y colores, ella era bien dariana….como el del date…

    En fin, Darío es una de las más hermosas tradiciones nicas e hispanas… ¡Un abrazo!

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    • Emilia: Esa era la frase: “A ver, vos, andá recitá”. E iba una … Me salvé porque no me aprendí “Los motivos del lobo” y vos te salvaste porque no fue La cabeza del rawí. Qué lujo haber trabajado con la Dra. Nydia Palacios, por todo y por descubrir a Darío para vos.

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  13. […] Gracias a Rubén Darío, las niñas y los niños en Nicaragua creímos “normal” aprender a recitar Margarita, está linda la mar… antes de cumplir los 7 años.  […]

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  14. Linda historia, Mildred. Recuerdo que mi padre recitaba “Margarita está linda la mar” y yo en el colegio me aprendí la “Marcha triunfal”, todo esto no en Nicaragua, sino en El Salvador. Además, hoy en mi adultez vivo con un hombre dariano. Te dejo un abrazo, siempre agradecida por los “likes” que das en mi blog Gineceo.

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