Mildred Largaespada

Las urnas Mandrake y toda su familia

In Centroamérica, Comunicación, Cultura, Periodismo, Política on 29 noviembre, 2011 at 9:42 am

“Urnas terroristas, urnas preñadas, urnas necrófilas, urnas mezquinas, urnas calamar… De todo hubo en estas fraudulentas elecciones. Las mil y una transformaciones de las urnas de votación instalaron un nuevo período de Orteguismo. Pero varios peligros acechan desde ahora a este proyecto de poder”.

Así empieza su artículo el escritor nicaragüense José Luis Rocha, en el que analiza y desmenuza el fraude electoral ocurrido en Nicaragua en las pasadas elecciones donde Daniel Ortega se colocó nuevamente en el poder porque sí, porque así lo quiere él, así le gusta estar y así lo ve lindo su esposa, Rosario Murillo.

Rocha es uno de los intelectuales nicaragüenses más elocuentes y de sólida argumentación y publica sus investigaciones sociológicas en la revista Envío. Este análisis se puede considerar por ahora en el primer puesto del ranking de análisis sobre lo acontecido y lo que está por acontecer en Nicaragua, pues da respuesta al cómo, qué, dónde, porqué, cómo, quiénes y para qué ocurrió la estafa descomunal al pueblo nicaragüense.

El tono que eligió Rocha para su texto revela el estado de ánimo que cunde dentro del país y en el mundo entero. Es el tono de la parodia, de la exposición del ridículo supremo electoral. Y en la parte donde describe todos los tipos de urnas habidas y por haber revela a pública luz la picaresca orteguista.

Lo mejor de este análisis de José Luis Rocha es que analiza todas las aristas que llevaron no sólo al robo de votos, sino también a conseguir votos de verdad para el orteguismo, describiendo un ángulo imprescindible para comprender por qué hay gente que sí votó por Ortega.

Dice Rocha: “El FSLN planeó concienzudamente ganar estas elecciones por las buenas o por las malas. Las ganó por las buenas y por las malas. Con zanahoria vil y garrote rosa-chicha. Nunca sabremos cuántos votos obtuvo en justicia el FSLN y a cuántos le entró a saco, rapiñados en las juntas receptoras de votos y en la cueva suprema electoral de Alí Roberto Babá Rivas y sus más de 40 ladrones. La rebatiña logró invertir los patrones de anteriores comicios: adjudicó más del 60% de los votos a Daniel Ortega, estigmatizado como el “Comandante 38%”, y dejó ese exiguo porcentaje al conjunto de opositores”.

Ortega ofreció garrote y zanahoria. Dice el escritor sobre la zanahoria: “El gobierno de Ortega ha hecho inversiones que cambian la vida cotidiana de muchos nicaragüenses”.

“¿Cuáles son las inversiones sociales que el gobierno de Ortega ha hecho y que la oposición que lo precedió en el poder desestimó? Una campaña de alfabetización que no tuvo los alcances cacareados por la propaganda gubernamental, pero que, por insignificantes que hayan sido sus logros, invitan a preguntarse: ¿Por qué no se le ocurrió a ninguno de los gobiernos anteriores que era importante alfabetizar? Ante sus imágenes, resultado del maquillaje publicitario, muchos comentan: “Una campaña como en los 80, con los guerrilleros de la alfabetización”. Las jornadas populares de salud son otra reedición: vacunación, abatización y brigadas internacionales de médicos que curan gratis enfermedades muy costosas de atender. “¡Como en los 80!” Las becas para estudiar en Venezuela y Cuba han permitido que la Juventud Sandinista haga estudios universitarios en el extranjero”. ¡Volvimos a los 80!” Las brigadas de jóvenes constructores, por el mero costo de reproducción de su fuerza de trabajo, edifican escuelas en barrios y comarcas que nunca las tuvieron. “¡Son como las brigadas de cortadores de café, pero ahora son de albañiles! ¡De los batallones de producción a los batallones de la construcción!”

En el artículo hace una crítica a quienes no incluyen este detalle en sus análisis:

“Los analistas que desprecien el efecto de esos logros-su efecto real y su poder evocador- están condenados a una visión miope de lo que está ocurriendo en Nicaragua. Aunque Nicaragua sea un país que avanza con paso presuroso hacia el pasado, ¿qué le importa a tanta gente pobre ese viaje en el tiempo si aparecen tantos y tan palpables beneficios? Estas cristalizaciones de la “Nicaragua cristiana, socialista y solidaria” son las que cosecharon el 40% de los votos que el FSLN probablemente obtuvo por las buenas.

Las urnas Mandrake y sus amigas

La descripción de José Luis Rocha sobre los tipos de urnas que protagonizaron el fraude no tiene desperdicio. Lo que sigue es el detalle de cómo operó el aparato orteguista para intentar engañar al pueblo nicaragüense. He puesto en negritas cada tipo de urna:

“Las mil y una formas del fraude fueron los mil y un atentados a las urnas. Mi aleatorio registro es un desteñido reflejo del total. El 6 de noviembre vimos las urnas terroristas: instaladas en una atmósfera de emergencia para infundir la sensación de peligro inminente y riesgo de vida o muerte al votar. Estas urnas empezaron el día expulsando a los fiscales de la Alianza PLI.

“Vimos las urnas preñadas: antes de ser colocadas en la junta receptora de votos llegaron pletóricas de votos sandinistas. Obrando una milagrosa multiplicación de los votos, las urnas embarazadas aparecieron en el conteo con más votos que las boletas asignadas a la junta receptora de votos donde estaban ubicadas. Vimos las urnas bulímicas: tragaron muchos votos de la oposición y luego los vomitaron. Las urnas madrugadoras abrieron antes de las 6 am para evitar la presencia de fiscales y observadores. Las urnas pedófilas permitieron votar a menores de 16 años.

“Las urnas analfabetas hicieron caso omiso del reglamento por falta de guías escritas o carencia de capacitación de los fiscales. Las urnas con analfabetismo informático -un tercio del total- hicieron gala de malos o pésimos procedimientos de cómputo. Las urnas Mandrake -20% del total, según observadores de la Unión Europea- convirtieron votos de la oposición en votos nulos. La versión “legal” de las urnas Mandrake fueron las urnas melindrosas: Una X ligeramente fuera del círculo de la casilla del PLI bastaba para anular el voto.

“Las urnas leguleyas -28% del total- no permitieron la votación de personas que no estaban en su padrón, aun cuando sus cédulas certificaron su residencia en el área donde se ubican esas urnas y la ley las habilita para votar. Las urnas sicópatas imaginaron una realidad distinta de la que tuvieron delante y por eso sus actas de escrutinio no reflejaron los resultados.

“La urnas perezosas sólo contaron las boletas utilizadas y no las sobrantes. Huelga decir que las urnas perezosas y las madrugadoras fueron muy propensas a salir preñadas. Las urnas VIP sólo admitieron en su padrón a los escogidos por el régimen. Las urnas-segunda mesa recibieron los votos orteguistas de quienes ya habían votado en otras urnas. Las urnas refill recibieron dos, cinco y hasta ocho veces los votos de quienes -generalmente fiscales del FSLN- ya habían votado ahí mismo. Las urnas necrófilas engulleron votos de los difuntos y las urnas Western Union recibieron los votos-remesa de emigrantes que no vinieron al país a votar, y probablemente ni siquiera supieron que alguien dio, en nombre de ellos, su voto inconsulto.

“En las juntas voyeur los fiscales se ubicaron detrás de los votantes para espiar e intimidar sus elecciones: no había recintos para ejercer el voto de forma secreta. Las urnas “la migra” trataron como a extranjeros ilegales a los simpatizantes de la oposición: les negaron el derecho al voto, les negaron la ciudadanía. Las urnas mezquinas aplicaron tacañamente la tinta sobre los pulgares sandinistas y las urnas calamar bañaron de tinta el dedo entero, según el color político predominante en el área de emplazamiento de las urnas. En las urnas laxas -la mayoría- se dejaron de utilizar las formas y códigos que hacen legalmente de candados de seguridad para que las actas de escrutinio no sean alteradas. Las urnas tortuga entregaron sus resultados muy tardíamente.

“Las urnas por-docena-es-más barato recibieron varias boletas por cada militante del Frente Sandinista. Les fueron entregadas días antes de las elecciones y las llevaban in occulto latent, como dijo Plauto que a menudo están los mayores ingenios. Las sagradas urnas estaban custodiadas exclusivamente por los iniciados, fiscales del FSLN, porque los de la oposición fueron inhibidos, comprados o aterrados. Las urnas adivinanza son casi todas, porque el Consejo Supremo Electoral dijo remolín-tín-tín, ¿cuántos votos tengo aquí? Y apareció por arte de birlibirloque el casi 63%”.

¿Qué pasará ahora? Hay varias respuestas, aquí les dejó el artículo completo de José Luis Rocha, en Envío. “Elecciones 2011: Fsln: Por las buenas y por las malas”. (Hagan click en el enlace y les llevará al sitio web del artículo).

Anuncios
  1. El artículo del Sr. Rocha me parece el de un fanático. Credibilidad cero. Les escribo desde España y ni los medios de masas controlados por el poder hablaron de este supuesto fraude. Cansan los lloriquéos del mal perdedor. Salut.

    Me gusta

  2. […] El mecanismo con el que se gestó el robo está muy bien documentado en el artículo del escritor José Luis Rocha en la prestigiosa revista Envío y del que este blog se hizo eco en el post: Las urnas Madrake y toda su familia. […]

    Me gusta

  3. Información Bitacoras.com…

    Esta anotación ha sido propuesta por un usuario para ser votada en Bitacoras.com. Para que el proceso finalice, deberás registrar tu blog en el servicio….

    Me gusta

Comentá (se puede usar cualquier perfil de tus redes sociales)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: