Mildred Largaespada

Migrante familia la mía

In BlogsNi, Centroamérica, Crónicas, Migración, Mujeres on 9 septiembre, 2011 at 7:04 am

"Me convierto en agua". Photo by Iara Vega-Linhares©. (Hagan click en la foto para verla en toda su magnitud).

Por Mildred Largaespada

Fotografía de Iara Vega-Linhares

 

En el principio no sé si fue mujer u hombre. Sí sé que era chorotega y migrante que se asentó en las tierras que otras personas llamaron Nicaragua en el Siglo VI. Probablemente migró varias veces dentro de ese mismo territorio ora buscando tierras más fértiles y comida, ora huyendo de algún volcán en erupción, ora huyendo de los demás grupos, quizá también de algún terremoto. Sobreviviendo, o quizá en aquel tiempo migrar era sólo una manera de vivir. Su nombre fue desapareciendo con el tiempo.

Al otro lado, en el Caribe nicaragüense… ella se llamaba a sí misma de otra manera pero le castellanizaron el nombre: Petrona. Era mískita y mi tatarabuela. Conoció a un holandés y tuvieron hijos e hijas, y nació Magdalena que se casó con un inglés, Alfred, migrante e inmigrado y tuvieron un montón de hijos e hijas, una de ellas mi abuela Margaret Webster Vaughn. Margaret tuvo varios hijos e hijas con Abraham, una de ellas Mildred, mi madre. Debido a ese bisabuelo británico es que mi nombre es inglés.

Mildred, la mujer que me parió, migró desde Waspán hasta Jinotepe para estudiar magisterio en la Escuela Normal de Señoritas. Y de ahí a Managua, donde estudió Derecho. Nunca regresó al Caribe, donde creció. No hizo falta actualizarlo con visitas, estuvo en presente todo el tiempo: nos educó con las historias de su tierra, sus comidas, bailes, paisajes y no quiso enseñarnos lengua mískita para protegernos de la estigmatización que había en el Pacífico hacia ese grupo indígena.

Crecí escuchándola hablar en mískito con mis tías y tíos, cuando se reunían y en las fiestas familiares bailaban sones del Caribe, algunos muy alegres y otras músicas tristísimas, ahora sé, que eran lamentos. Aprendí que mujer se dice “mairin” y gracias “tinki pali”. Así que yang sna mísquito mairin. No sé hablarlo pero lo tengo en la memoria sonora. Gracias a mi madre tengo una primada fenomenal.

Nunca tuve miedos por los cuentos de El Cadejo ni La Mokuana, que eran historias de susto del Pacífico, y sí temblé con las narraciones del huracán Fifí y su devastación, que al parecer arrastró a medio mundo por la desembocadura del río Wanki, por el Cabo Gracias a Dios y abrí los ojos así de grandes al escuchar cómo ululaba el viento.

Migraciones por piratas, terremotos, guerras…

Mi madre se enamoró y se casó con Fulgencio, a su vez hijo de Sinforosa y Ernesto, él migró de Rivas y ella, española de Nueva Jaén, un pueblo cerca de San Carlos que migró completamente huyendo de los piratas ingleses. Su gente llegó a un lugar que después se llamó Acoyapa. Se establecieron en Granada para fundar la familia Largaespada Báez, que son un largaespaderío de amplios ramajes. Me los imagino cruzando el Lago Cocibolca, todo un océano para los tiempos, distancias, clima y máquinas de navegación de aquella época. Me la imagino a ella despidiéndose de su familia acoyapina mientras el barco zarpaba del puerto de San Ubaldo, el segundo en importancia en el Mar Dulce.

El Fulgencio y la Mildred se establecieron en Managua y tuvieron hijitos e hijitas, una de ellas, yo. Una vez, de pequeña, vivimos una migración como las de nuestros antepasados indígenas, pues cuando la tierra tembló en el 72 nos fuimos asustados y de madrugada a Granada y después a San Marcos, mientras Managua quedaba con sus incendios y muertos.

Tuve una infancia y una adolescencia rodeada de chavalas y chavalos especiales que cuando vino la guerra contra la dictadura fueron migrados por sus padres y madres para protegerles. Se llevaron parte de las historias de mi infancia y yo tengo parte de las suyas. Todavía siento dolor de las tantas veces que dije adiós.

Más grande, Fulgencio emigró a Costa Rica y Mildred hacia Honduras, llevándose a sus hijos para protegerles del riesgo de muerte en Nicaragua. Así fue como mi familia de origen se partió, extraviando los lazos filiales, desmoronando mi mundo e hiriéndome. Hiriéndome. Cuando acabó la revolución Fulgencio regresó al territorio que creyó seguro y fue asesinado.

Pasaron años para que hermanas y hermanos volviéramos a armar el rompecabezas familiar, los migrados regresaron y otros se volvieron a ir. Desde Chile, Costa Rica, Nicaragua y Honduras me llegan las bellas sonrisas de sobrinas y sobrinos, me encanta ser tía de gente con variadas nacionalidades.

Nuevos territorios

Mildred, la que escribe, no migró a ningún lado y vivió los días de la revolución como una aplicada alumna aprendiendo a vivir. Construyó una extensa familia de gentes singulares que le ayudaron a respirar y a volver a confiar, regalos de la amistad genuina. Hasta que apareció una poderosa razón para dejar algo tan importante como tu país: Pedro C., o más exactamente dicho, lo que él hizo nacer en ella y que pujaba por crecer.

Cuando le conoció, ella no cayó en cuenta que ese hombre vivía lejos, y cuando se percató, ya era Managua la que quedaba lejana. No importó. La poderosa Managua estaba dentro de ella, sintió. A veces visualiza la palabra libertad trayendo la imagen de sí misma adolescente lanzándose en clavado desde las Piedras Cuapes, a las aguas de la laguna de Tiscapa, ensayando la entrada vertical perfecta, que nunca consiguió.

Así migré, sin ser consciente que estaba migrando, hacia España, con una maleta de color café, grande, en la que llevé las que consideraba mis pertenencias más valiosas, ninguna de las cuales tengo ahora. Un nuevo territorio, Córdoba, un nuevo lugar donde me han recibido con temperatura cálida, me ha hecho sentir cercana, donde siento alegría al ver a la gente y donde siento que vivo.

Desde un lugar recóndito de la mente, una tarde llegó la pregunta valiente: ¿Quién sos, de dónde venís, para dónde vas? Y lloré intensamente durante un año más un día, contestándola, toda convertida en agua salada durante cuatro estaciones y muchas páginas escritas a mano. Bajé de peso y antes de casi desaparecer corrí desnuda hacia el espejo: me miré, me encontré. Había mudado de piel y los recuerdos y el dolor ya no estaban, se habían ido navegando en la correntada de lágrimas que fluyó hacia el río Guadalquivir y al Altlántico. Después me sentí tranquila y liviana. Empezaron a crecerme nuevas raíces.

Cuando pensé que había llegado a mi lugar, de pronto, sucedió algo.

{ El Planeta-Poema }

Un día estaba admirando a la noche, era oscurísima y profunda. Desde dentro de mí surgió una lágrima y me sentí caliente, casi como con fiebre. Temblé levemente y me descoyunté, porque supe qué estaba sucediendo: hice nacer un planeta. Conseguí ver el destello de luz, como una explosión brillante. Era un Planeta-Poema, el mío.

Me fui hasta allá, teletransportándome, como se suele hacer en estos casos: ahorita estaba aquí, ahorita estaba allá. Iba embarazada de él, que allá nació, y después nació ella. Por la vigorosa fuerza de sus nacimientos es que surgió el Planeta-Poema, lo sé.

Llamé a Pedro C. –vení, le dije- y vino. Fundamos lo que había que fundar: un idioma, una cultura, una especie de Constitución Política, unas tradiciones, ritos y costumbres, ya estaban los habitantes, sólo cuatro: ellos dos y nosotras dos.

Ahora vivimos en El Salvador, y el futuro es un ir, venir, llegar, regresar, en sucesivas migraciones y creaciones de identidad, enriqueciéndola, porque descubrí que sólo los nacionalismos quieren identidades estáticas.

El Planeta-Poema es lindo y redondo. Quizá por eso no tengo nostalgia de nada. Desde aquí viajo, usando el transporte normal, a ver a mis amistades y familias terrícolas, eso toda la gente lo sabe cuando me ve llegar. Migré definitivamente. Me convertí en otra. Y decidí que había llegado al lugar donde quería ir. Aquí.

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  1. […] sirvió como bloc de notas para decidirme por el post que finalmente aporté al festival: Migrante familia la mía. Estos micropost son la trastienda del trabajo hecho y permiten observar la polifonía que el tema […]

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  2. Ya lo había leído antes, hace unos meses, pero simplemente me encanta! Se siente increíblemente real, se sienten las palabras salidas de corazón. Me hiciste llorar. Creo que éste es mi favorito.

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  3. […] otra historia personal de Mildred […]

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  4. […] Aquí otra fotografía de Iara […]

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  5. QUE LINDO TU NARRACION, PERO ALGO LINDO ES QUE NUESTRA ABUELA PATERNA SINFOROSITA VINO A ESTUDIAAR A UN COLEGIO DE SEÑORITAS DE MONJAS FRANCESAS A GRANADA DESDE LA EDAD DE 6 AÑOS Y SU EDUCACION Y PREPARACION FUE INCULCADA ENTRE SUS HIJOS. Y A LA VEZ HAY COSAS QUE SUS NIETOS POSEEMOS. PIENSO QUE POR ESTE TIPO DE EDUCACION DE MI ABUELITA EN SU CASA HABIA CULTURA, SE ROZABA CON BUENA FAMILIA Y TENIA BUEN GUSTO PARA COMER, VESTIRSE Y VIVIR BIEN……MI ABUELITA SE ROZABA CON LO MEJOR DE LO MEJOR DE LA CIUDAD DE GRANADA DONDE DECIR GRANADA ERA UN EMPORIO Y MENCIONAR ACOYAPA ERA UN RESPETO Y EN ESE LUGAR TODO EL ABOLENGO GRANADINO POSEIA SUS HACIENDAS Y DONDE SE UNIAN FAMILIAS COMO HERMANOS POR EJEMPLO MI ABUELITA Y LA FAMILIA DE NUESTRO POETA PABLO ANTONIO CUADRA ERAN COMO HERMANOS. MI ABUELITA EN SU INFACIA ERA RECOMENDADA POR LAS NOTABLE FAMILIA DE GRANADA.. HABLO DE MI ABUELITA PORQUE LA CONOCI Y ERA Y ES PARA MI PTIVO DE ORGULLO SER LA NIETA DE LA SINFOROSITA Y DE MI ABUELITO NO LO CONOCI Y LO QUE SE ERA PORQUE MI PAPA ME LO CONTABA….

    NUESTRO ABUELO PATERNO PERDIO A SU MADRE A LA EDAD DE 12 AÑOS Y RECORDABA SIEMPRE EL SILVIDO DEL VAPOR VICTORIA QUIEN FUE EL QUE LE AVISO EN SU PEQUEÑA HUERTA EN LA CALLE DE ENMEDIO RIVAS QUE SU MADRE HABIA FALLECIDO. ESE RECUERDO LO MARCO POR SIEMPRE….

    AHORA NO SOLO TU REGRESASTES A ESPAÑA DE DONDE HA VENIDO NUESTRO PASADO, LARGAESPADA HAY LA MISMA CATIDAD EN ESE PAIS QUE EN NICARAGUA YA QUE ESTAS TU, BLANQUI MI HERMANA Y EL HIJO DE MI TIO ERNESTO.

    UN ABRAZO Y MUCHO SALUDES, FLORCY

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  6. Mildred, he llegado a tu blog en el momento preciso. Que lindas palabras, me he sentido tan identificada con tus escritos, te felicito por esa pasión que tienes y por haber dicido vivir y crecer con la “profesión de pobres”.

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  7. Mildred! Me has hecho llorar!!! Esta increible…y te entiendo perfectamente, pq yo no me percate de que Tomislav K. era de un lugar tan lejano hasta que alla me encontre!!

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  8. Mildred, gracias por este hermoso relato….
    Puedo identificarme facilmente con él… llevo mil sangres distintas en las venas igual que tu y la vida tambien me puso enfrente una poderosa razón para alejarme de todo lo que hasta entonces habìa constituido mi mundo. Todavia no me ha llegado el tiempo de las lágrimas que me llevaràn seguramente a averiguar quien soy y adonde voy…hoy solo puedo dolerme de las distancias, las despedidas y los abrazos vacios. Tendré, tendremos; mi tribu y yo, que inventar una entelequia de amor y pertenencia en la cual habitar desde las cuatro esquinas del planeta…

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  9. Gracias a todas y todos por sus comentarios. Es cierto que quienes escriben están dentro de el relato, en algunos episodios. Puedo verles con claridad y hasta recordar nítidamente los momentos. Me alegro que se pasen de visita por el blog.

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  10. Me encanto Mildred, el saber un poco mas de nostros de quienes somos a donde vamos cada quien tejiendo su camino pero todos viniendo de una misma raiz o creando nuevas…no importa, lo importante es que estamos juntos. Te quiero

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  11. Lindo, poderoso, fuerte, profundo…muy humano…..vida vibrante.

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  12. Está fuera de serie amiga,
    ahora estoy seguro de donde venis y para donde vas?

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  13. Hola Mildred! qué bonito, me ha emocionado. Gracias.

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  14. Gracias por compartir tu experiencia y por darme voz a través de ella. Besos.

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  15. Mildred, me encantó tu relato es realista, profundo, auténtico, emotico, literario. Disfruto cada vez que te leo y te veo crecer en calidad y profundidad como periodista, mujer y amiga. Tenes razón vos nunca te has ido simplemente sos de aquí y de allá.Un fuerte abrazo

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  16. Mildred qué lindo testimonio. No podría mencionar todas la estrofas que me han conmovido, sino este comentario se convertiría en eterno intercambio. Pero me alegra el resultado de tu migración: nuevas raíces, nueva piel, otra persona./ y en el poema: “.. el futuro es un ir, venir, llegar, regresar, en sucesivas migraciones y creaciones de identidad..” Felicidades/ voy a publicarlo en mi blog y en mi muro facebook. Abrazos, yo

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    • Querida, qué alegre que te gustó. Nosotras nos vemos todos o casi todos los ías, entro a tu blog diario ya. Y me encanta estar en contacto con vos. Eso de las creaciones de la identidad es lo que más me gusta de esta vida, estar abierta a todos los nuevos aportes. ¿Ves porqué te dije antes que comprendía cuando lloraste al escribir tu post? Besoooo

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