Mildred Largaespada

Bikinis

In Centroamérica, Cultura, Educación, Feminismo, Mujeres, Política on 13 julio, 2011 at 8:10 am

Ursula Andress en bikini, en un fotograma de la película James Bond contra el Dr. No (1962).

Por Mildred Largaespada

I.

Conozco una mujer salvadoreña que tiene 45 años y no se ha puesto un bikini en toda su vida.
Tiene un hijo y dos hijas. Un marido. Tiene además, algunas ideas liberales sobre las mujeres, de hecho ella misma defiende “cosas de avanzada” para las mujeres y la sociedad.
Cuando va al mar y entra a bañarse lo hace totalmente vestida: falda, camisa. Se ha bañado así siempre.
Es una mujer con recursos económicos escasos y sin preparación universitaria, aunque sí lectora de periódicos.
¿Y porqué no?, le preguntás. Y encoge su cuerpo, pudorosa.

II.

Conozco otra mujer salvadoreña de 70 años, ingresos económicos abundantes y sin preparación universitaria. Nunca ha usado bikini, aunque sí traje de baño entero espalda pelada, que se pone cuando va al mar y se baña a escondidas. Toda su familia sabe que va a lo suyo cuando la ven salir totalmente vestida de la casa, alcanzar la arena y caminar lejos, lejos. Allí, después de otear a un lado y a otro, se quita la ropa, queda en su traje de baño que sólo ella conoce y se baña, sola.

III.

Crecí yendo a Pochomil, una de las playas más populares del Pacífico nicaragüense. Miré cada vez cómo las mujeres entraban al mar totalmente vestidas, y no sólo las abuelitas, sino de edades variadas. Miré cómo, año tras año, el paisaje se iba mezclando entre muchachas en bikini y las que seguían bañándose vestidas. Y así permanece. Hay tensión cultural entre las usuarias del bikini y las no usuarias. Sin reproche. Sólo extrañeza.

IV.

De un día para otro me ví catapultada desde las playas de Pochomil hasta la playa de Caños de Meca, en Cádiz, España, que tiene una playa nudista. Tantos años educada en la costumbre de tapar el cuerpo que viví un terremoto interior simbólico-liberador cuando tomé la decisión de no ser una extraterrestre vestida con bikini en la playa nudista. (Nadie se dió cuenta de mi “gran paso para la humanidad”, además lo hice velozmente para zanjar rápido el asunto cultural con el que estaba en lance).  Allí ni bikini ni nada.

V.

Hay adolescentes en Nicaragua que visten bikini pero que cuyas madres les obligan a usar una faldita corta. Pregunté por eso y me explicaron: “es para que los hombres en la playa no las miren, que algunos sólo van a eso a mirar a las mujeres en bikini”.

VI.

El bikini cuando surgió fue calificado de amoral por ciertos sectores, y quizá por eso, fue aceptado rápidamente por las mujeres de todo el mundo. Por algunas. Después llegó el triquini, el top less, la tanga, el hilo dental. Las mujeres adoramos el bikini. Realmente lo que adoramos las mujeres es ponernos lo que nos venga en gana.
El bikini revolucionó el paisaje y ayudó a liberar los cuerpos de las mujeres, aunque no pudo hacer nada con algunas censuras y autocensuras. Tiempo al tiempo.
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  1. […] en una playa nudista…. ta ta ta tannnn… Como dice Mildred Largaespada en su entrada Bikinis las mujeres centroamericanas no estamos muy adaptadas a la idea de andar libres ahí por el mar, […]

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  2. […] en una playa nudista…. ta ta ta tannnn… Como dice Mildred Largaespada en su entrada Bikinis las mujeres centroamericanas no estamos muy adaptadas a la idea de andar libres ahí por el mar, […]

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  3. Mayra,
    estoy totalmente de acuerdo con vos, hay una mezcla de pudor, deseo de usarlo, en fin. No seremos nosotras las que les digamos a las mujeres lo que se tienen que poner, que decidan ellas, son sus cuerpos. Pero sí lamento que algunas se pierdan “la experiencia” de sentir el agua en todo su cuerpo.
    Y con los mirones, también de acuerdo con vos, aprendamos a responder porque esas miradas buscan una manera de controlar lo que debemos llevar puesto, escotes, minifaldas, lo que nos venga en gana.
    Me encanta cómo lo planteaste todo.

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  4. Mildren, recibí este ensayo y me encantó, Rosa Elena me mando por primera vez tus escritos y los he seguido de cerca.

    Me hiciste recordar y ver una peliculaza através de mi mente y recordar las camisetas de colores, las toallas alredor de la cintura, los shorts largos sobre el vestido de baño….me transportarte al pasado. Tienes razón acerca del uso del Bikini en Nicaragua hay una mezcla de pudor, deseo de usarlo, admiración al que lo usa y criticas si lo usa después de “cierta edad” o a “cualquier edad”. Se vino a mi mente mis visitas al mar y recuerdos de las playas de Nicaragua donde veía a los bañistas vestidos dentro del mar e incluso los hombres usaban “shorts y camisetas”. Si alguien usaba un vestido de baño muy atrevido pues era visto como atrevido, bajo miradas recriminatorias. Lo mismo se ven en las playas de San Juan del Sur ahora llenas de turistas y un poco mas abierta al uso del bikini, el ano pasado, pude observar mas apertura pero a la misma vez observe esas bellas figuras de señoras mayores usando camisetas sobre el vestido de baño—otras personas se bañan muy de mañana o al oscurecer para que no las vean. Todavía en las más remotas playas, donde mi madre pasaba sus lunadas, el Astillero, los bikinis seria como estar en lista para ser excomulgada, si uno no esta en la zona donde hay turistas.

    Creo que los jóvenes y mayores deben usar traje de baños en los que se sienta cómodos y gocen de su vida…las jóvenes no tienen culpa de tener cuerpos bellos y porque coártalos del orgullo de su cuerpo para que no los miren, al contrario hay que enseñarles a responder a los retos de la vida ya que en todas partes habrá personas que los miren. A mi me paso al revés, cuando era nina use bikini y luego me entro la vergüenza porque “nadie’ lo usaba donde yo iba, hoy uso lo que me guste…creo las personas se deben vestir a como se sienta cómodas y no pensar en los que los demás dirán o piensa. El problema no son los usuarios del bikini o calzoneta, son de los que miran…y hay que enseñarles a nuestros jóvenes a responder y sentirse seguros de su cuerpo y como manejar situaciones que encontraran también fuera de las playas, como el escote de un vestido donde en muchas ocasiones las mujeres optan por no usarlo por la incomodidad que el escote genera.

    Me encanta lo que escribe, ya que tus palabras toman vida en los recuerdos de cosas vividas en Nicaragua y en otros ensayos si no lo hemos vivido lo podemos visualizar.

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