Mildred Largaespada

Mariposa para Julissa

In Centroamérica, Educación, Política on 5 junio, 2011 at 10:59 pm

Esta mariposa es para Julissa, la niña huelepega, violada y embarazada que entrevisté una vez y que me ayudó a comprender por qué era necesario, y sigue siendo, la despenalización del aborto terapéutico en Nicaragua.

Es mi mariposa para apoyar la esperanza en las niñas y los niños violados, de la campaña de Amnistía Internacional. Abajo les pongo el enlace.

No, no es ésa niña que acabo de decir: sólo era una niña, sin otras etiquetas. Una niña obligada a oler pega, obligada a tener relaciones sexuales con un adulto irresponsable, obligada a salir embarazada y obligada a parir.

Recorriendo los laberintos del Mercado Oriental de Managua, en Nicaragua, que es como decir, las entrañas del país, avancé largo rato en busca de un grupo de niños y niñas huelepegas, para hacer un reportaje, hará algunos años. Ese día conocí a __________.

Aquella vez le cambié el nombre para protegerle la identidad y ahora le voy a llamar Julissa. “Atrás” les encontré, o según se mire, pues el mercado tiene varios frentes. Me habían enviado para hacer el reportaje sobre los huelepegas y terminé conociendo la realidad de las niñas violadas y embarazadas y obligadas a parir hijos e hijas de sus violadores.

Era un grupo de 7 chavalos, entre 8 y 15 años. Estaban metidos en una casa derruida. Agachados, dormidos, caminando como zombis, cuando nos vieron entrar (iba con el fotógrafo Oscar Cantarero) ni se inmutaron, nos miraron con sus ojos vidriosos y con el párpado bajo.

Estaban oliendo pegamento, con esos vasitos que no soltaban. Estaban en tal estado que costó que hablaran, y lo que dijeron no lo puedo atribuir a la verdad. Pero era “su verdad”.

Julissa reía

Me contaron que no vivían en ese lugar, sino que ahí llegaban cuando necesitaban dinero para ir a comprar el pegamento. ¿Y porqué ahí? Porque a ese sitio llegaban algunos conductores de autobuses a “darles dinero”. Lo que en realidad ocurría era que llegaban a violarlos y les dejaban unos cuántos córdobas, lo que costaba el vaso de pegamento, 5 pesos, en esa época. Violaban a los niños y a las niñas.

Y en esas entró Julissa, embarazada como de 6 meses. Tenía 13 años, calculé. Ella decía que tenía 10. Se reía por todo, hablaba riéndose, producto del estado de excitación que le provocaba la droga, la pega.

Apunté todo lo que hablaban y mientras contaban yo contenía el llanto. Era demasiado horror para ser escuchado. Y en serio que ni me dan ganas de volver a escribirlo, ni siquiera para contárselos.

Escribí aquel reportaje, llorando a ratos. Ese día quise no ser ni volver a ser periodista… para no tener que conocer historias tan horribles como ésas. Huelepegas, niñas, niños, violación, embarazo forzado, bebés no deseados, la realidad, las secuelas en los niños y las niñas, en los bebés.

Del ultraje a la esperanza

En casos como el de Julissa, ¿quién puede aceptar que una niña de 13 años se vea obligada a parir después de una violación? No sé qué fue de ella. La organización Dos Generaciones estaba apoyando a estos chavalos y chavalas, para rescatarles. Hacían buen trabajo, habían salvado a varios.

Dicen los datos de Amnistía Internacional que:

Desde el año 1998 al 2008, en casi la mitad de las violaciones conocidas y denunciadas en Nicaragua las víctimas fueron niñas de 14 años o menos.

Esto es inaceptable, porque como sabemos toda niña embarazada fue violada.Nadie puede tener las agallas de decir que una niña ha consentido eso.

Abogada de un centro de mujeres presta apoyo a una joven sobreviviente de la violencia sexual. © Amnesty International (photo: Grace Gonzalez) (Fotografía tomada de: http://www.amnesty.org/es/50/campaigns/reproductive-rights)

Ahora en Nicaragua, el aborto terapéutico está penalizado y las mujeres acuden al aborto en la clandestinidad, en condiciones penosas e insalubres, se mueren adultas y niñas. Hay varias organizaciones que trabajan para impedir esta mortandad. Entre ellas la campaña de Amnistía Internacional “Mariposas de esperanza en Nicaragua”, que apoya el grupo de Católicas por el Derecho a Decidir, de Nicaragua (y que me envió el enlace).

Acabo de dar click, y crear la mariposa para Julissa y con ella, a todas las niñas y los niños violados. Es la manera que tengo de apoyarles y reforzarles la esperanza. Y para que despenalicen el aborto terapéutico ya, pero ya.

Este es el enlace de Amnistía Internacional, aquí podés crear tu mariposa.

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  1. qué duro te digo, bien duro

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  2. ¡Viste Rebeca! Qué linda iniciativa de las mariposas. Ay, lo que yo me pregunto es cómo es posible que sigan ocurriendo estas cosas a la niñas y los niños. ¡Cuándo se va a acabar! Me llegó un mensaje de una amiga sicóloga sobre una de las claves en esto: las madres y los padres tienen que explicarle a las chicas y chicos, contarle y enseñarles a cuidarse. Añado: ¡y que griten! Que aprendan a gritar.

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  3. Querida Mildred, gracias por ser periodista, gracias por tu valor, por tu corazón y sobre todo, por ser la portavoz a un mundo terrible y latente que la mayoría no queremos reconocer. Es tan dura la vida y la realidad de niñas y niños en estas codiciones… pero más dura aún es nuestra ignorancia y nuestra inactividad como sociedad. Tu mariposa para Julissa ha volado hoy hasta nuestros corazones para elevar una plegaria y buscar estrategias que nos permitan cambiar la vida de las y los sin nombre. Te felicito. Un fuerte abrazo.

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