Mildred Largaespada

Elogio del árbol de aguacate del patio

In Arte, Centroamérica, Cultura on 27 abril, 2011 at 2:48 pm

El mes de abril es cuando nuestro árbol de aguacate da sus frutos. Es cuando me pongo filosófica sobre la trascendencia de la frase “sembrar para cosechar”. Me pongo trascendente, filosófica, lo observo, pienso, y luego en plan práctico los corto y me como mis aguacates.

Nuestro árbol de aguacate no es nuestro, digamos que es prestado porque está en el terreno de la casa que alquilamos. Es nuestro árbol adoptado. Cuando llegamos lo tenían todo mochado, porque las hojas que caían “ensuciaban” el patio, dijeron. Y la persona de bienes raíces que nos mostró la casa, señalando el árbol mochado dijo: “en navidad le ponés luces y ya ni se mira”. Le habían dejado sólo el tronco, pelado, pelón, casi hecho leña.

Así que lo cuidamos, abonamos, sembramos flores a su alrededor para protegerlo de plagas, y esperamos un año, dos años. Poco a poco le fueron creciendo las ramas, y éstas adquirieron grosor, y hojas y hojas. Como sabíamos poco de cultivo de aguacates y el árbol no daba frutos pensamos que era infértil.

Pero nada de eso, el árbol estaba fortaleciéndose solito, volviendo de la muerte, resucitando en silencio y avisaba de su estado de salud con contundencia pues de un mes a otro, cuando lo volvías a ver, mirabas la explosión del verde de las hojas, creciendo.

Uno de los aguacates del patio.

Árbol sensible

Sembrar para cosechar, dice la frase, y habrá que añadirle: sembrar, cuidar, cultivar, abonar, podar, regar, mimar y esperar pacientemente, hasta que quiera florecer. Y no golpearlo. Es un árbol muy sensible, se dice que el aguacate sufre severos daños incluso si te subís al árbol. Los frutos hay que cortarlos usando la escalera.

El árbol de aguacate del patio.

El famoso árbol de aguacate ha sido motivo de variadas y elocuentes conversaciones entre amistades, unas más prácticas que otras, no sé porqué, pero siempre deriva la plática hacia terrenos filosóficos: unos han visto en este árbol de aguacate el fundamento de la economía política, otras personas le han comparado con la educación de los hijos e hijas, otra gente habló sobre el cuidado del árbol haciendo un símil sobre el cuidado de la pareja, hay quien platicó largamente sobre la evolución humana, otro –recuerdo nítidamente- versó sobre el árbol de aguacate y la política nacional e internacional.

Hubo una conversación sobre si el árbol era gay, bisexual, heterosexual o trans. Todo porque no había dado frutos y porque de ahí emergió la duda de si era capaz de concebir. Aunque en un primer momento la conversación me pareció rara, resulta que no estaba alejada de la verdadera naturaleza del árbol de aguacate. Pues sí, estos árboles son medio hermafroditas, sus flores son capaces de abrirse en momentos distintos, primero abren como femeninas, se cierran y después se abren como masculinas. Nuestro árbol se autopolinizó.

Cultivo, cultura, crianza

De todas las conversaciones que ha habido con el árbol como referente, la que he trasladado a mis hijos ha sido la de la importancia de “sembrar, cuidar, cultivar… cosechar, alimentarse”, y con el “descubrimiento” del hermafroditismo del árbol he conseguido explicar la multidimensión de la sexualidad vegetal, animal y humana. Esta gente pregunta mucho, ni tienen idea cuánto.

Aguacates cortados hoy (27 marzo 2011).

Al tercer año de resucitado el árbol dio sus frutos. Y todo el mes de abril del 2010 me convertí en “la mujer que hablaba de su palo de aguacate”, sin poder contener la alegría de ver cómo el árbol había conseguido sobrevivir. Hay pequeñas cosas en la naturaleza que te demuestran la fuerza, las ganas de vivir. Me noté incluso, usando un vocabulario más propio de la puericultura (cuidar bebés) que del cultivo de plantas. Acaso porque todo está relacionado: cultivo, cultura, crianza.

Además me convertí en la amiga más visitada de mis amistades porque como dio montón de aguacates, ofrecí aguacates a todo mundo porque iban a madurar todos a la vez. Y claro, ¿quién se resiste a aguacate regalado? (Por cierto que el año pasado, estaban a tres aguacates por siete dólares). Además hice una bolsa con diez frutos y se los repartí a mis vecinos cercanos. Y en casa comimos por varios días, solos, solos con limón y sal, en guacamole, en ensalada, mezclados con camarones, untados en pan.

Pues si el año pasado dio como 150 frutos, este año veremos cuántos. En días anteriores hemos cortado como 100. Hoy mismo corté como 70 (los de la foto de arriba). (Aviso: Quienes vengan primero, se llevan su media docena). Y hay más, pues he dejado los verdecitos aunque ya están grandes, los que al tocarlos no se sienten blanditos, que es cuando hay que cortarlos.

Cortadora de aguacates en plena faena.

Volviendo al elogio del palo de aguacate del patio: miren qué árbol más generoso que nos da para platicar, para filosofar, para compartir con las amistades, quedar bien con los vecinos, educar a los hijos, alimentarnos y comprender una de las cuestiones básicas de la vida, como es complacerte con ver a alguien (el árbol) crecer sanamente, fuerte, fructífero.

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  1. Yo quiero un aguacate para comerlo con limón, sal y aguacatae, como ceviche nica!

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  2. […] cuarto artículo más visitado es Elogio al árbol de aguacate del patio (leer aquí). No diré más sobre este post porque es el más visitado del blog desde que nació y que me ha […]

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  3. Hola Mildred! necesito urgente asesoria. Mi papa me regalo una plantita de aguacate a partir de una semilla que el comio. lo sembre con mucho amor asi como tu tienes el tuyo ahora y casi por la misma època 2010 dio sus primeros frutos cosecha abundante y deliciosos. Pero es el caso que nunca mas volvio a cargar. Tuvo una plaga y me recomendaron ponerle caldo de bordeles, se curo. El arbol quiere dar sus flores pero estas se pasman. Por favor te ruego me ayudes con algunos consejos: MIl Gracias Patricia

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    • ¡Hola Patricia! No soy especialista en aguacates, pero te comento sobre lo que preguntás: te tendría que dar todos los años, es cierto que está raro que no te dé. La plaga podría haberle afectado, ¿de qué fue? Aún así tendría que haberte dado, poco, pero cosecha. Al aguacate hay que sembrarle plantas alrededor del tronco, para protegerlo, al mío le sembré flores por ejemplo. Son muy delicados, intentá recordar si cuando la cosecha abundante se subieron al árbol. No hay que subirse a sus ramas. No me preguntés porqué, pero algo pasa cuando te subís y apoyás en sus ramas, se “enfada”. Son muy delicados. Hay que cortar los frutos con escalera, uno por uno. Y hablale, sí, animalo, decile cosas, parece locura, pero no. Decime qué altura alcanzó a partir de la plantita. Me avisás pues.

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  4. Mildred, mil gracias por los aguacates y la historia. Creo que ya estan listos para dirfrutarlos!! Y la historia detrás de los aguacates estoy segura le van a dar un gustito mas rico a todos!

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  5. Me parece genial este artículo, viendo las fotografías… casi que me siento ahí. A mi también me gustan mucho muchísimo los aguacates, acá en Chile les dicen paltas, yo les sigo diciendo aguacates. Y si bajo sus ramas rescatadas estuviera, le contaría todos mis secretos, total, es un sobreviviente igual que yo, seguro nos entenderemos.

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  6. Mirá y acordate que el aguacate es de los cultivos más antiguos de mesoamérica, es decir, lo comieron los indígenas. Lo que quiero saber es cuál es la variedad de aguacate que tiene tu elogiado árbol, porque hay un gran problema ahora porque las variedades autóctonas, las originales se están perdiendo, pues hay una promoción para cultivar aguacate de la variedad Hass, porque es el mejor para exportación, sobre todo para Europa. Y es una lástima. Deberías poner una foto para que se vea cuál es la variedad del árbol. Y no estoy seguro que tu árbol se haya autopolinizado, más bien debe haber algún otro árbol de aguacate cerca que le transmitió para poder fecundarlo. Por lo demás, qué lástima que no puedo llegar para recoger mi media docena, así de paso hubiera tenido el gusto de saludarte.

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  7. ¿Sabés? Me parece precioso el elogio al árbol de aguacate. Y me llama mucho la atención la riqueza de conversaciones que han podido surgir a su alrededor. Te felicito porque te has mostrado tú entera, con toda tu exquisita sensibilidad. Además de darnos incontables ideas acerca de las lecciones que nos da Madre Natura. Me encanta. Y a ver si alcanzo a probar los aguacates, o lo mejor ya los probé.

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  8. Siempre me pregunto ¿cómo se te ocurren escribir tantas cosas de tan pequeños detalles y sacarles tanta punta? Todos vemos los árboles del patio y nos olvidamos hacerles su homenaje. Te felicito por conservar la mirada pura para ver alrededor nuestro y llamarnos la atención.

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  9. No se me había ocurrido hacerle un homenaje a un árbol, y eso que tengo dos palos de aguacate, dos papayas y un limón. Pero igualmente inspirada, quiero contarte que igual que vos hemos aprendido en la casa que hay que cuidarlos y mimarlos mucho. No me extraña que usés lenguaje para criar bebés, porque todos esos árboles los han sembrados mis hijos, y ahora mis nietos están alimentándose de sus frutos. Gracias Mildred, por una narración tan sencilla y emotiva agradecida con la naturaleza.

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