Mildred Largaespada

The Battle for Public Opinion in Nicaragua

In Centroamérica, Comunicación, Periodismo, Política, Social Media on 5 agosto, 2018 at 10:13 am
Lonnie Ruiz1

By Lonnie Ruiz, Illustrator, Nicaragua. ©

 

By Mildred Largaespada

Daniel Ortega’s regime has launched a new communications strategy to circulate his story: he’s offering interviews to the media, asking his militants to approach people even if they have “different politics”, creating new communications media and putting some new faces on those that transmit his messages.

The story is the same: the protests are imperialist attacks; the protesters are criminals and terrorists, the regime isn’t leaving, they want peace. What’s changed are the channels for communication.

Why this fine-tuning of the communications media on the part of the Ortega regime? Because it’s lost the battle for public opinion, one of the most vital political tools. Because it underestimated, scorned, insulted and diminished the people who received their information. Because the regime was thought to be all powerful, so that just because it was them, it would be listened to and believed. They forgot the tiny detail that it takes two to communicate: the broadcaster and the recipient. And they accepted as true the numbers that showed the regime’s communications channels to be “the most watched”, “the most followed”, “the most listened to”.  Daniel Ortega and Rosario Murillo believed themselves to be influencers because that’s what their analyses, imbued with ideological biases and conceit, made them believe.

Now all of the channels for communicating Ortega’s story have been weakened: his TV stations lost audience; no one believes his newscasts and few watch them; ditto his pages on the social networks.  Rosario Murillo’s midday discourses are listened to, but only to know what new insult the regime has bestowed on the dead and the protesters: “miniscule people”, “ants”, “vandals”, etc.

In other words, they’re listened to because they provide fuel to the fire that was lit in April.  The same thing happens when Ortega speaks in the public plaza; it helps maintain the people’s ire and reveals his strategies. The huge signposts with the images of the smiling regime leaders are now garbage; the vice president’s “trees of life” are a forest of downed iron; they were always weak on social media because they’ve always considered it frivolous entertainment. That’s the worst possible situation for a politician – weakened communications channels with almost nobody on the other end of them, only those who are loyal to their orders and commands, who at any rate don’t need to be convinced.

Nicaragua: La batalla por la opinión pública

In BlogsNi, Comunicación, Periodismo, Política, Social Media on 3 agosto, 2018 at 4:05 pm
Lonnie Ruiz

Ilustración por Lonnie Ruiz © (Nicaragua).

 

Por Mildred Largaespada

El régimen de Daniel Ortega emprendió una nueva estrategia de comunicación para situar su relato: ofrece entrevistas a medios de comunicación, orienta a su militancia a acercarse a la gente aunque tengan “diferencias políticas”, crea nuevos medios de comunicación y renueva los rostros de los emisores de su discurso. El relato es el mismo –las protestas son un golpe del imperio, los protestantes son delincuentes y terroristas, no se van, quiere la paz- lo que cambia son los canales de comunicación.

¿Por qué este ajuste de las vías de comunicación por parte del régimen orteguista? Porque ha perdido la batalla de la opinión pública, una de las piezas vitales de la política. Porque minusvaloró, despreció, insultó y ninguneó a la gente que recibía su información. Porque se creyó el régimen todopoderoso al que sólo por ser él mismo había que escuchar y creer. Olvidó el pequeño detalle que para comunicar se necesitan al menos dos: el emisor y el interlocutor. Y dio por ciertos los números que mostraban a sus canales de comunicación como “los más vistos”, “los más seguidos”, “los más escuchados”. Daniel Ortega y Rosario Murillo se creyeron influencers porque así se lo hicieron creer sus análisis preñados de sesgos ideológicos y altanería orteguista.

Ahora, todas las vías para comunicar el relato de Ortega están debilitadas: sus canales de tv perdieron audiencia, a sus noticieros no les cree nadie y pocos los miran, sus páginas en redes sociales ídem, los discursos de la tarde de Rosario Murillo sí se escuchan pero para conocer cuál es el nuevo insulto que otorga el régimen a los muertos y protestantes –minúsculos, hormigas, vandálicos, etc-, es decir, se escuchan porque son combustible de la llama que se prendió en Abril, igual pasa cuando Ortega habla en plaza pública pues ayuda a mantener la arrechura de la gente y revela sus estrategias, los gigantes rótulos con la imagen del régimen sonriente son ya basura, los árboles de la vida de la vicepresidente son bosque de hierro talado, las redes sociales siempre las tuvo débiles porque siempre las consideró mero entretenimiento frívolo. Es la peor de las situaciones para un político: los canales de comunicación debilitados y casi nadie ya al final de los mismos, solo aquellos leales al ordeno y mando, a quienes de todas maneras no tiene necesidad de convencer.

Así es #DesafíoNica

In Centroamérica, Periodismo, Política on 27 febrero, 2018 at 7:21 pm